Lo que más me gusta de Smartcar es cómo estandariza un ecosistema fragmentado. Al proporcionar una API única y agnóstica al hardware, permite a los desarrolladores centrarse en crear excelentes aplicaciones en lugar de preocuparse por la deuda técnica de integrarse con docenas de diferentes OEMs. Es esencialmente el 'Stripe para coches conectados', priorizando tanto la facilidad para los desarrolladores como la privacidad del usuario. Reseña recopilada por y alojada en G2.com.
Si tuviera que identificar un desafío, sería la dependencia inherente de las API de los fabricantes de automóviles. Debido a que Smartcar se sitúa entre el desarrollador y el OEM, cualquier inestabilidad del lado del fabricante se refleja en la plataforma. Además, la variabilidad de los puntos finales disponibles entre diferentes marcas significa que no siempre se puede ofrecer un conjunto de características uniforme a cada usuario. Es un compromiso: obtienes la facilidad de una integración solo de software, pero pierdes la certeza del 100% de hardware que podrías tener con un dongle OBD-II. Reseña recopilada por y alojada en G2.com.


